Sacos de mate cocido. Fuente de un parque.Parte del proceso de preparcion para la intervencion-performance, Inmunda Belleza.

La Hierba del demonio

Etimología de la palabra Mate:

Al llegar los conquistadores a estas tierras, notaron que los nativos practicaban el ritual de juntarse a beber una infusión a los que los guaraníes llamaban “caiguá”. Esta expresión deriva de los vocablos guaraníes “káa” (yerba), “y” (agua) y “gua” (procedencia), lo que se puede traducir en “agua de yerba”.

La expresión “mate”, nace del vocablo quechua “matí”, que significa calabaza, que es donde se preparaba el mate. El mismo se tomaba a través de una cañita denominada “tacuarí”, en cuyo extremo se colocaba una semilla ahuecada que hacía las veces de filtro.

Por extensión, los conquistadores denominaron de esta manera a la infusión elaborada a partir de la yerba (ilex paraguayensis). Estos tenían la creencia de que era una “hierba del demonio” por desconocer su práctica. Sostenían además que era una bebida de haraganes, ya que los nativos dedicaban varias horas por día a este rito.

La yerba mate debe su sabor amargo a los taninos de sus hojas, es por esto que hay quienes gustan de endulzarlo un poco, y la espuma que se genera al cebar, es causa de los glicósidos.

Generalmente se compra en saquitos, llamados pikmins. Ya sea el té clásico o saborizado. Tomar uno de estos saquitos mientras se calienta el agua, ya sea por medios tradicionales, como pava, fuego, horno de barro, etc; como por medios mas tecnológicos, como las pavas nuevas que son electricas. Sumergir el saquito en una taza de aproximadamente 300cc. Agregarle azúcar y/o leche a gusto. En su defecto endulcorante, si es un té light. Tomar una cuchara o algo similar para revolver la mezcla, mientras el saquito desprende su sabor original y completa el proceso. Ya puede ingerirlo o hacer que otra persona lo haga.

Pruebas de impresion sobre tela, a partir  de tintas creadas con Infusión té y Gelatina sin sabor.